Un hombre que durante tres años trabajó en el mismo despacho que el Sr. Owen D. Young (Hombre de negocios estadounidense importante en la década de los 20´s) declaró que en todo ese lapso no oyó jamás al Sr. Young dar una orden directa a nadie. Siempre hacía indicaciones, no órdenes.
Nunca decía, por ejemplo: “Haga esto o aquello”, o “No haga esto” o “¿Le parece que aquello dará resultado?” Con frecuencia, después de dictar una carta, preguntaba: “¿Qué le parece esto?” Al revisar una carta de uno de sus ayudantes, solía insinuar: “Quizá si la corrigiéramos en este sentido sería mejor”. Siempre daba a los demás una oportunidad de hacer una u otra cosa; los dejaba hacer, y los dejaba aprender a través de sus errores.
 |
| Sr. Owen D. Young |
Cuando lan Macdonald, de Johannesburg, Sudáfrica, gerente general de una pequeña fábrica especializada en partes de máquinas de precisión, tuvo la oportunidad de aceptar un pedido muy grande, estaba convencido de que no podía mantener la fecha prometida de entrega. El trabajo ya agendado en la fábrica y el plazo tan breve que se le daba para esta entrega hacían parecer imposible que aceptara el pedido.