martes, 14 de enero de 2014

¿Cuál es la mejor edad para estudiar? Ventajas de aprender en la vida adulta






En la vida sucede como en los deportes: puedes planear el partido ideal, empezarlo, y después darte cuenta de que en la cancha todo cambia. Con las personas y sus estudios sucede algo parecido: piensan en una carrera universitaria y por algún azar del destino se dedican a otra actividad.

Sin embargo, acercarse al conocimiento depende más de la actitud de la gente que de una estrategia.

Sherwyn Saraby es un niño británico que a sus 4 años ya ha leído más de 940 libros, sabe ubicar en un mapa todos los países del mundo y está inscrito en la escuela. En otra parte del mundo, Arcelia Yañiz Rosas es una mexicana que hace tres meses, a sus 95 años, recibió su título y cédula profesional como licenciada en Periodismo.

¿Cuál es, entonces, la mejor edad para estudiar?

Los años son lo de menos cuando sabemos, gracias a pruebas como ENLACE y PISA, algunas personas padecen en las habilidades básicas de leer y escribir. Es habitual escuchar en profesores, reclutadores o en áreas de Recursos Humanos que las personas tienen dificultades para redactar un documento o transmitir una idea. En realidad, lo que importa es la voluntad para seguir aprendiendo.

Ventajas de aprender en la vida adulta

De acuerdo con un estudio publicado por el Journal of Cognitive Neurosciencie, los cerebros adultos son capaces de identificar de manera más rápida las ideas centrales de un tema. Con el paso del tiempo, tu habilidad para analizar y resolver problemas es mejor. Así, entiendes con mayor claridad lo que estudias.

La capacidad para memorizar tampoco es un inconveniente, de hecho puedes ejercitar la mente con juegos como estos y estimular a las neuronas encargadas del aprendizaje. Por si fuera poco, al ser estudiante en tu vida adulta cuentas con más experiencia y acceso a información sobre las materias en las que te desenvuelves.


También produce diversos beneficios en las personas:

  1. La educación provoca un impacto positivo en tu vida diaria
  2. Te cultivas sobre los temas que siempre te han interesado
  3. Adquieres un sentido de logro personal
  4. Tienes la posibilidad de cambiar de industria o trabajo
  5. Superas los obstáculos que has experimentado en tus labores diarias
  6. Avanzas personal y profesionalmente

Es un gran momento para retomar los estudios que tanto te apasionan. Explota las ventajas que da estudiar en la vida adulta. 

Finalmente te dejo con este video motivacional que de manera gráfica te muestra que tu también SI puedes lograrlo!









J. Aquino
Enero 2014, 
Santo Domingo, República Dominicana

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Qué son las habilidades blandas? (Soft skills)



¿En que consisten estas habilidades blandas, para qué sirven y cómo se diferencian de lo que se conoce como una habilidad "dura"?

Las habilidades blandas son aquellos atributos o características de una persona que le permiten interactuar con otras personas de manera efectiva, lo que generalmente se enfoca al trabajo, a ciertos aspectos de este, o incluso a la vida diaria.

No son sólo un ingrediente en particular, sino que son el resultado de una combinación de habilidades sociales, de comunicación, de forma de ser, de acercamiento a los demás y otros factores que hacen a una persona dada a relacionarse y comunicarse de manera efectiva con otros.





Por lo anterior es que las habilidades blandas tienen relación con lo que se conoce como inteligencia emocional; la relación y comunicación efectiva se ve afectada principalmente por la capacidad de conocer y manejar las emociones, tanto en nosotros mismos como en los demás. También se puede utilizar el término de "competencias interpersonales" para agrupar a estas habilidades en una persona.

La pregunta es muy buena, ya que en el mundo laboral abundan comentarios sobre estas famosas "habilidades blandas", y la mayoría de las veces me quedo con la sensación de que el interlocutor no sabe bien de lo que está hablando.

Otra forma de enfocarlo, respondiendo además lo otro que preguntas, es diferenciar estas características de lo que se conoce como las habilidades duras; estas últimas tienen relación con los requerimientos formales y técnicos para realizar una determinada actividad. Por ejemplo conocer los procedimientos y modo de operación de una máquina en una fábrica, es parte de las habilidades duras de una persona.

Es importante también no idealizar las diferentes capacidades o habilidades de cada quien; para algunas labores o funciones las habilidades blandas tienen una gran importancia (por ejemplo para aquellos trabajos donde hay una relación directa con el público, o donde se requiere de mucha interacción con otras entidades, departamentos o personas), mientras que otros trabajos centran sus requerimientos más bien en las habilidades "duras" del candidato (por ejemplo, un programador de computadoras).

Cada persona, de acuerdo a sus características y preferencias, se verá más a gusto en una posición acorde a su set de habilidades.

 
"Soft skills" ayudan a mejorar el Networking
En cualquier caso, tanto las habilidades blandas como duras pueden ser desarrolladas.

En el caso de las habilidades duras el asunto es evidente - por ejemplo basta con leer el manual de funcionamiento de una máquina o dispositivo para desarrollarlas en un cierto ámbito- mientras que las habilidades blandas requerirán de la voluntad para poner más atención en la forma en que nos relacionamos con los demás.

E incluso de entrenamiento formal mediante talleres, o buscando el ponernos en situaciones que nos permitan desarrollar nuestras habilidades respecto a las relaciones interpersonales.

Feliz navidad y esperamos que hayan disfrutado la ultima publicación del año 2013.


 


J. Aquino
Diciembre 2013, 
Santo Domingo, República Dominicana
  

viernes, 8 de noviembre de 2013

Malos hábitos a evitar en el ambiente laboral


Los humanos amamos la rutina. Cuando se trata de alcanzar metas medibles, esto significa que tendemos a hacer lo mismo, como siempre lo hemos hecho y en igual orden. Esto también ocurre con nuestros hábitos al trabajar en equipos. Probablemente has estado trabajando con tu equipo suficiente tiempo como para sentir que sabes qué esperar de ellos y has desarrollado patrones habituales de la forma en que interactúan. Y, lo más seguro, es que el sentimiento sea mutuo. Quizás es momento de cambiar esas impresiones.
Para ser un mejor manager, es importante tomar riesgos e introducir mejoras necesarias. 
Esto muchas veces requiere identificar lo que está funcionando y qué debe mejorar. A veces descubrirlo es tan fácil como haciéndote estas tres preguntas:
1. ¿Qué hábitos te han llevado a donde estás hoy?
2. ¿Qué hábitos podrían estarte deteniendo de alcanzar tus próximas grandes metas?
3. ¿Es tiempo de pedir retroalimentación?

Observar detenidamente tus hábitos te brinda un panorama poderoso de lo que ha funcionado hasta el momento, y también te permite hacer cambios a conciencia. Marshall Goldsmith, escribió un libro cuyo título lo dice todo: What Got You Here Won´t Get You There (Lo que te trajo aquí no te llevará a otro lado). Así que, ¿qué hábitos tienes actualmente que podrían estarte obstaculizando alcanzar el siguiente nivel?
Algunas interrogantes con las podrías empezar son: ¿Inicias las reuniones a tiempo? ¿Escuchas los comentarios sin interrumpir? ¿Haces preguntas clarificadoras? ¿Ves a la persona con la que estás hablando o mantienes los ojos en tu dispositivo digital? ¿Das reconocimiento al trabajo bien hecho y a las nuevas ideas? ¿Qué hábitos te han funcionado bien? ¿Y cuáles crees que necesitarías cambiar para avanzar?
Lo siguiente es preguntarte a ti mismo qué estás haciendo que está saboteando tu camino para alcanzar tus metas. Conozco a un emprendedor que recientemente notó que estaba usando la primera hora de su jornada laboral en revisar su email y sus cuentas de redes sociales. Como un experimento de cinco días, enfocó esa misma hora matutina en buscar nuevos proveedores para su negocio. Ese simple cambio le permitió adelantar su fecha de lanzamiento tres semanas.
Una forma de descubrir qué está funcionando y qué no en cuanto a tus hábitos es pedirles retroalimentación a las personas que te rodean. El feedback no necesariamente señalará que algo es incorrecto; sino que podría simplemente mostrar que estás abierto a nuevas ideas y estrategias.
Pedir retroalimentación también puede acelerar y aumentar la efectividad de tus esfuerzos. El feedback puede maximizar tu enfoque, energía y tiempo de manera que puedas realizar las cosas correctas y terminarlas. Una y otra vez he visto a emprendedores que están teniendo buenos resultados administrando su productividad y obteniendo más de sus esfuerzos gracias a que han pedido retroalimentación de las personas correctas.
Para saber si tus hábitos funcionan o no, define claramente los resultados que deseas. Cuando entiendas completamente qué es lo que quieres conseguir, entonces podrás reflejar cómo tus acciones en las últimas horas, días o semanas te han permitido acercarte (o no) a tus metas.

J. Aquino
Noviembre 2013,
Santo Domingo, República Dominicana